lunes, 17 de diciembre de 2012

Eduardo Bradley. El platense que cruzó por pimera vez la cordillera en globo.

Eduardo Bradley
En 1915 Eduardo Bradley tenía 28 años y era un amante del “arte de la aerostación”. Así se conocía a principios de siglo a la actividad de volar en globo aerostático. Desde hacia seis años volaba en globo y ya se había animado a algunas travesías riesgosas y en su legajo figuraban récords de altura, duración y distancia. Pero quería más.

Y planeó lo que nunca nadie había hecho: cruzar la cordillera de los Andes por aire. El temerario plan se concretó el 24 de junio de 1916,

Eduardo Bradley nació en La Plata el 9 de abril de 1887. Su padre, el fotógrafo Tomás Bradley, el fotógrafo de la fundación de la ciudad,  que se había radicado en la La Plata en 1882.

En 1909, al entrar como socio del Aero Club Argentino, Jorge Newbery, pionero de la aviación en el país, lo hizo debutar a bordo del globo "El Patriota". A partir de entonces la fiebre por este modo de vuelo introducido en el país por Aarón de Anchorena  y el mismo Jorge Newbery  en1907, ya no lo abandonaría.

En 1914 el aeronauta platense pensó por primera vez llevar adelante la titánica tarea de cruzar la cordillera de Los Andes. Según sus cálculos, para esta tarea, se necesitaba un globo grande impulsado por hidrógeno y una vez alcanzados los ocho mil metros aprovechar los vientos huracanados.

En “La travesía de los Andes en globo", libro en que Bradley relata su proeza recuerda:

"Esta empresa fue planeada por el malogrado ingeniero Jorge Newbery hace varios años y después de efectuar algunos estudios en Santiago de Chile la abandonó dando a entender que era irrealizable".
La travesía de Los Andes en globo. Libro de memorias escrito por Bradley

Pero no era cierto. A las 8:25 de la mañana del 24 de junio de 1916, Eduardo Bradley y Angel María Zuloaga subieron al "Eduardo Newbery", en las afueras de Santiago.

Eduardo Bradley y Angel María Zuloaga momentos antes de emprender la travesía

 Cuando alcanzaron los 4.000 metros se desprendieron de las primeras bolsas de arena que usaban como lastre para que el globo continuara su ascenso. A los 6.500 metros se colocaron las máscaras de oxígeno y arrojaron más lastre. Cuando el barómetro marcó 7.000 una corriente huracanada los empujo hacia el este, rumbo a Argentina. Les faltaban mil metros más para alcanzar una altura ideal y no correr peligro. Como ya habían tirado toda la arena, tiraron al vacío la comida, los instrumentos de medición y de haber sido necesario -escribió Bradley- eran capaces de "arrojar la barquilla y sentarse en el aro del globo". Llegaron a los 8.100 metros. El viento era cada vez más fuerte y el frío llegaba a los 33 grados bajo cero. Cuando divisaron el cerro Tupungato sintieron que la mitad de la travesía estaba cumplida. Faltaba el descenso. Al bajar soportaron vendavales y remolinos, pero lograron aterrizar sin grandes problemas en el Cerro de la Cepa, al pie de Uspallata, a los doce del mediodía.

Posteriormente Bradley se dedico a la aeronavegación comercial desarrollando un emprendimiento que serviría al territorio Sur de Argentina y Chile. Fue, asimismo gerente de la compañía NYRBA, pionera de los vuelos interamericanos; gerente de Pan American Grace Airwais y luego Presidente de Pan-American Argentina; integrante de la dirección de “Aerovías Argentinas”, empresa que no llegó a volar debido la creación de la estatal Aerolíneas Argentinas.

Eduardo Bradley murió el 3 de mayo de 1951 en Buenos Aires, su esposa Águeda Barrera de Nicholson y sus hijos Águeda María, Eduardo y Noemí Susana, lo sepultaron en el cementerio de la Recoleta.

Bóveda en el Cementerio de la Recoleta donde
descansan los restos de Eduardo Bradley


Placas conmemortivas de la travesía de Los Andes


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