miércoles, 5 de diciembre de 2012

El escudo de la Universidad Nacional de La Plata

Escudo oficial de la UNLP

El 8 de febrero de 1897 se aprueba el Decreto Reglamentario para la Universidad de La Plata. Su autor fue el Dr. Dardo Rocha y lo redactó a pedido del Gobernador Guillermo Udaondo.


Gobernador Guillermo Udaondo

Una semana después, el 14 de febrero de 1897 se reúne la primera Asamblea Universitaria en el edificio del Banco Hipotecario de calle 6 entre 47 y 48, donde hoy fnciona el rectorado.
En esta Asablea se designa al propio Dardo Rocha primer rector de la Universidad de La Plata, por entonces provincial. Habrá que esperar hasta el año 1905 para que se traspase a la nación y pase a denominarse Universidad Nacional de La Plata.
En la misma reunión y a pedido del nuevo Rector se aprueba el diseño del Escudo de la nueva universidad.
El escudo vigente actualmente  solo difiere en el agregado de su status nacional (leyenda superior) y se encuadra en la heráldica corporativa que reúne blasones de entidades públicas y privadas.
Se trata de un escudo oval con bordadura compuesta en el que se oberva la siguiente alegoría:

En el tercio superior, un cielo azul cobalto en el que se destaca la constelación de la Cruz del Sur.
El azul (azur) cobalto es el color más usado en heráldica para demarcar áreas que representan el cielo, efecto en este caso reforzado por la presencia de seis estrellas de cinco puntas.
Cuatro de estas representan la Cruz del Sur en alegoría a la ubicación geográfica de la Institución.
 
En los dos tercios inferiores puede verse, sobre la llanura verde, la silueta de la naciente ciudad de La Plata.
Esta división del campo es algo sui generis ya que la tradición heráldica señala como habitual un corte franco por una línea separando dos colores y conformando un “campo compuesto”
 
El motivo central, en primer plano, es la Diosa Palas Atenea, a cuyos lados se representan las ciencias y las letras y, entre ambas, el escudo de la Nación.
Palas Atenea es en la mitología griega se la Diosa de la sabiduría, la civilización, las artes de la justicia y de la habilidad. Paralelamente es la Diosa de la guerra y de la estrategia.
Diosa Palas Atenea
Secundando a la Diosa griega, dos figuras femeninas representan las ciencias y las letras.
La figura de la izquierda luce un manto azul y un libro sobre su regazo. Su actitud es de reflexión sobre lo leído y representa el quehacer científico.
La de la derecha, en cambio, se encuentra en plena lectura y representa a las letras.
En cuanto al Escudo Nacional, aparece en un campo dorado y no luce el tradicional coronamiento de laureles.


Circundan la mitad inferior del sello dos ramas de roble fructificadas y enlazadas por una cinta celeste y blanca y el lema "Pro Scientia et Patria".
Las ramas de roble según la mitología griega el roble es el árbol consagrado a Zeus, directamente relacionado con Palas Atenea y además símbolo de la firmeza, vigor, severidad y perennidad.
Emblema de la UNLP
En el año 1906 a propuesta y diseño del Prof. Enrique Herrero Ducloux fue también el roble el elegido como emblema de la UNLP. Esta vez se trató de dos hojas unidas en su base está constituido por dos hojas de roble unidas en su base.

El diseño del escudo de la Universidad se ha mantenido inalterable hasta la actualidad, siendo su emblema adopta distintas variantes segun el tiempo y las crcunstancias.

Ejemplos de variacione en el diseño del emblema de la UNLP

martes, 4 de diciembre de 2012

Monumento a Mercedes Sosa en el bosque platense


Carlos Alberto Benavidez nació en la ciudad de Córdoba en 1965 y es uno de los escultores más reconocidos de nuestro país. Su estilo realista lo adquirió en las aulas de la Escuela Provincial de Arte “Figueroa Alcorta” de la cual es egresado.


Carlos Alberto Benavidez

A su talento debemos la escultura en homenaje a Mercedes Sosa que se encuentra en el bosque de nuestra ciudad. La escultura, que mide 3,20 metros y tiene como característica formal principal que sus piernas son representadas como raices que la unen a nuestra tierra, se ubica en la entrada del Anfiteatro del Lago "Martín Fierro". eccionada entre otras 15 que participaron de un concurso nacional de escultura convocado por la provincia de Buenos Aires.

 Su emplazamiento fue durante el 2º Festival Internacional de Folclore que se desarrolló en nuestra ciudad durante los días 9 y 10 de abril de 2010.

La obra que recuerda a la inmortal “Negra” fue seleccionada entre otras 15 que participaron de un concurso nacional de escultura convocado por la provincia de Buenos Aires.


Nota: Para conocer más acerca de la obra de Benavidez pinchar aquí.

 

lunes, 3 de diciembre de 2012

Restaurant Abruzzese. "La casa de los pajaritos"


Francisco Boccabella, llegó a nuestro país en 143. Viajó desde su Italia natal, solo, junto a centenares de compatriotas que escapando de la guerra buscaban una nueva vida en América.
En su tierra quedó su mujer Albina y a sus tres hijos: Pascual, José y Antonia.

Ya en nuestra ciudad Don Francisco empezó a trabajar de mozo en el histórico American Bar de calle 7 e/ 54 y 55.

Vieja publicidad del American Bar (Fuente www.laplatamagica.com.ar/)

Una vez ahorrado un poco de dinero, trae a su familia de Italia. Y allí una vez juntos empiezan a consolidarse y a plantearse, sobre todo Albina dejar de ser empleados para arriesgar un poco mas y vivir de lo que sabían hacer “cocinar”.

El espíritu emprendedor de Albina y su intención llevo a convencer a medias a Francisco, hasta que un día ella y Pascual (que andaba por los 13 años de edad) se tomaron el tranvía 12 y por un aviso en el diario recalaron en 4 y 42 para ver “ese boliche” que se había publicado en venta.

Con el paso del tiempo Pascual recordaba:

"Era una ratonera”. Un bodegón - … le decían “la casa de los pajaritos”, porque los había y muchos en la frondosa arboleda que ostentaba."

El primer inventario no era extenso: seis mesas, doce sillas de paja y junco y un billar que luego venderían en $ 600 para pagar la llave de negocio, que había costado $ 500 de los fuertes y $ 80 de alquiler por mes eran el ajuar del nuevo emprendimiento.

Enfrente una de las estaciones de la compañía de tranvías ingleses (actual Terminal de Omnibus) con italianos y españoles como maquinistas, motorman y guardas.

La esquina de 4 y 42 (Fuente www.laplatamagica.com.ar/)

Estos trabajadores serían los primeros clientes "robados" a su competidor mas cercano,  la casa “cifre”, un almacén de ramos generales que también daba de comer en aquellos días a los gringos y gallegos.Piso de madera suspendido, frente sin revocar y una pizzara que alentaba a comer “dos platos y un vino por solo 50 centavos”
Con la buseca como plato fuerte, un puchero por 15 y la sopa a 5 guita, armaron la estrategia marketinera de aquellos inicios obligando a Pascual a gritar en la vereda “minestron para 7"!!! Cuando en realidad tenía un solo parroquiano, pero debía confundir a su competidor y atraer la atención de los obreros tranviarios que cruzaban a comer.

Los camiones que venían del Swift, Armour, Wilson y Terrabussi, prontamente corrían la voz sobre la comida de Boccabella en el Abruzzese y así largas filas de camioneros eran clientes fieles todos los días, eran pensionistas que pagaban cada 15 días.

Con el paso del tiempo y toda la familia trabajando a pleno, se compró la propiedad con piso de material y el frente revocado, y unos lotes linderos a pagar.

Recién por el año 1945 llegan las primeras familias platenses a comer, siendo la primera la de un señor García…, por aquellas épocas gerente de la bodega Falabella, dueños del Banco Crédito provincial de calle 7 y esq.46.

 

Allí por el ’55-’56, Don Francisco y Doña Albina parten a Mar del Plata, José y Pascual tomaban el timón y un nuevo empuje con un nuevo local que marca el desarrollo definitivo de Abruzzese con logros y esfuerzos, sin sabores superados gracias a una conducta intachable y a la confianza de los platenses.

Fuente: Información existente en la página web del restaurant Boccabella

viernes, 2 de noviembre de 2012

Don Tulio. Músico de boliche



Su nombre era Tulio Bartolini, pero todos lo conocían como Don Tulio.

Por las noche llegaba a los distintos lugares en su rastrojero verde acompañado de su bandoneón y tocaba tangos de la guardia vieja.

El viejo Almacén Victoria de 12 y 42, o la Salamanca en calle 3 y diagonal 77 eran lugares donde se lo solía encontrar. por más que hubiera escenario él tocaba desde una mesa acompañado de un vasito de vino, porque el se autodefínía como "músico de boliche".

Tocaba "a la boina". Los parroquianos del bar depositaban en su boina lo que consideraban justo por el espectáculo, pero su verdadera paga era el respeto con que se lo escuchaba.

Los fines de semana, por la tarde, su escenario era el Jardín Zoológico.

Un platense de los de antes, un genuino artista y un bohemio como ya no hay. Una postal de nuestra ciudad que muchos hemos podido disfrutar.

En una Carta de los Lectores del Diario El Día Marta Arrola lo evoca de la siguiente manera:

"El 20 de junio de 1908 nació en La Plata un auténtico bohemio, don Tulio Bartolini. Recuerdo sus ojos entrecerrados, su figura inclinada sobre su fuelle, del que salían las notas de algún tanto querendón o de alguna milonga orillera.

"Querido y respetado por todos, no sólo por los amantes del tango, supo ganarse también el afecto de los jóvenes con los que compartió alguna muestra de vanguardia, como las organizadas por el grupo "Escombros".

Poetas platenses evocaron en sus versos a este solitario soñador; Roberto Seminara lo llamó "cantinero del Tiempo".

No sos de ayer ni de hoy, sino de siempre, Cantinero del tiempo cuyo estaño va de una punta a otra de la noche, cruzando la intemperie. Vaya a saber qué duendes te chamuyan de las cosas que fueron, cuando te quedas solo, solísimo, y aparte, con tu luto bohemio, como un pan sin mendigo en los umbrales!"

"Don Tulio falleció el 21 de julio de 1997, e Ilda Elena Merlo, en su poema "Musiquero Tulio", lo recuerda así: "Se fue el musiquero Tulio, el que encendía las mesas del boliche trasnochado tan solo con su presencia, el que ocupaba un rincón y a veces nos sorprendiera soltando al aire las notas de una milonga orillera. El que nos acompañaba, don Tulio, quien nos espera acaso tocando un tango, en una noche cualquiera".


Fuente: La fotografía que ilustra esta entrada fue publicada por el Museo de lo Cotidiano a partir de un aporte de Maria Innaro